Cuando enseñar a leer a los niños

Leer con los niños es un hermoso tiempo para compartir en familia, pero también podemos enseñarles a leer en casa divirtiéndonos y jugando.

Cuando enseñar a leer a los niños

Cuando enseñar a leer a los niños
Leer es un placer más que una necesidad, es el pilar sobre el que se asienta cualquier proceso de aprendizaje y, por tanto, si aprender nos hace sentirnos vivos, sin temor a equivocarnos podemos decir que la lectura es uno de los eslabones que conducen a entender nuestro entorno, a adaptarnos a él y a ser felices. Veamos aquí como inculcar la lectura en los niños.
 
Cuándo empezar a leer con los niños.
 
Desde que nacen. Puede que suene demasiado radical, pero es así. Para bebés hay cuentos y libros más simbólicos, con muy pocas palabras y grandes dibujos e imágenes que pueden servir como primeros estímulos. En sus cabecitas se irá asentando que hay unas rayas y formas por ahí que algo pueden significar y que a los adultos parecen llamarles la atención.
Leer con ellos, compartir momentos frente a unas páginas, es algo que no tiene edad y que se puede arrancar en cualquier momento. Quizá sea a partir del año y medio o de los dos años cuando los niños puedan prestar la atención necesaria y notemos avances en su curiosidad.
 
Cómo empezar a leer con los niños.
 
Leyendo con ellos. El hábito de la lectura es contagioso y ellos son esponjas. Se trata de compartir tiempo delante de un cuento, apasionarse ante la historia, dejarse llevar por ella y volar hasta otros mundos en compañía. La pasión se transmite entre las personas y es nuestro deber como padres, quizá el mayor reto de todos, lograr que vivan con pasión.
 
Cómo leer con los niños.
 
Despacio, centrándose alternativamente en los detalles las ilustraciones y en los textos, pasando de vez en cuando el dedo por las palabras que vamos leyendo para que asocien poco a poco las grafías con los sonidos. Disfrutando, proponiendo, deteniéndose en anécdotas y en caminos alternativos, preguntándole al niño, preguntándose a uno mismo, entendiendo lo que se lee, sugiriendo opciones.
 
Enseñar a leer en casa a los niños.
 
Depende de las ganas y del ritmo de aprendizaje que tenga el niño. Los niños deben disfrutar con este pasatiempo, que tampoco hay que imponerle ni le obligarle a realizar, sino que más bien hay que proponerlo entremezclado con otras actividades. Con juegos sencillos, ir incorporando algunas sílabas y otras más, hasta que un día probamos a unirlas y… ¡magia! De repente estaban leyendo. De ahí a leer un cuento completo solamente hay práctica y tiempo.
 
¿Sigo el mismo método para enseñar a leer a mis hijos que en el colegio? Si mi método es diferente, ¿puede ser que dificulte su aprendizaje?
 
Más que el método, más que el cómo, creo que aquí lo importante es el fin. Lo fundamental es tratar de inculcar una pasión, de despertar una curiosidad, de cultivar un hábito maravilloso, y de hacerlo a través de sentimientos más que de palabras. Que nos vean a nosotros maravillarnos con la lectura, dejarnos llevar por la imaginación y sumergirnos en las historias como si de hecho fuesen reales. Si se lograr trasladar eso a los hijos, poco importa el sistema. Ellos mismos salvarán que unos hablen de sílabas y otros de palabras completas, que unos incidan en las letras y otros en las frases o en los pictogramas. 
 
Qué libros leer con los niños.
 
Los expertos en pedagogía inciden en que los niños deben leer cuentos y libros acordes a su edad. Pero no necesitamos restringir la lectura exclusivamente a esos libros. Introducir materiales del gusto de los niños es gran parte de la ayuda, por ejemplo, deportes, superhéroes, hadas y princesas, animales, etc. Por ello, en cuanto a los libros que debemos elegir, podemos jugar con multitud de posibilidades, combinando los más didácticos o “duros” con otros más divertidos o más afines a sus preferencias.
 
Cómo hacer para que no se aburran leyendo.
 
El origen del aburrimiento puede venir de que les estamos exigiendo demasiado, bien en la dificultad de lo leído o bien porque simplemente no es de su interés. Pero también puede ser que la rutina y la obligación estén matando la ilusión y sus ganas por aprender. Teniendo en cuenta que la repetición también nos cansa a las personas, cambiemos a menudo de libros y probemos con multitud de títulos. Si le gustan los insectos, los animales, los coches, o las hadas o cualquier otra cosa, aprovechemos esa oportunidad para que el cuento elegido le atraiga inicialmente. Utilicemos las librerías infantiles con los pequeños si hay ocasión. En ellas se puede hojear el inventario disponible, incluso suelen tener zonas de lectura. También podemos emplear las bibliotecas públicas para variar de lecturas sin que afecte al bolsillo. Las bibliotecas son auténticos paraísos para los niños y es una fuente prácticamente inagotable que podemos aprovechar. Y qué decir de Internet como colección de recursos casi infinitos…
 
Cuándo es el mejor momento del día para leer.
 
Es muy importante que el niño esté despejado y animado antes de realizar la actividad. En otro caso, mejor dejarlo para otro día.  Recordemos que la lectura para a estas edades exige un nivel de concentración considerable y esto está reñido con el cansancio. En general, es fundamental la constancia. Todos los días hay que reservar un hueco para leer, relajados, tranquilos y con buena disposición para ello. Pero si un día no es posible por el motivo que sea, tampoco hay que obsesionarse…
 
Algunos juegos que pueden ayudar cuando se comienza con este camino se la lectura son: letras encastrables de madera, pizarra de letras, escribiendo y leyendo con piezas LEGO.
 
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